Sello de Lorena Gracia
Dar nueva vida a los espacios: la mirada integral de Lorena Gracia
Para Lorena Gracia, la arquitectura y el interiorismo no son disciplinas separadas, sino partes de una misma experiencia. Arquitecta y fundadora de Espacio Gracia, su trabajo se ha construido desde la observación, la sensibilidad y una comprensión profunda de cómo las personas viven y se relacionan con los espacios.
La oficina nace en 2013, luego de varios años de experiencia trabajando en interiorismo junto a una decoradora, participando en proyectos de gran escala como casinos y hoteles, en un período de fuerte desarrollo de este tipo de obras en Chile. Sin embargo, su vínculo con el interiorismo se había gestado antes, durante una experiencia clave en Madrid, recién egresada de la universidad.
Allí, trabajando junto a una arquitecta argentina, Lorena se enfrentó a una manera distinta de proyectar: en ciudades donde gran parte de los edificios son patrimonio, la arquitectura se construye desde la refacción, la reinterpretación y la renovación de lo existente. Ese aprendizaje marcó su forma de entender el oficio. “Me di cuenta de que me interesaba profundamente dar nueva vida a los espacios, más que partir siempre desde cero”, comenta.


Arquitectura, interiorismo y decoración como un solo lenguaje
De regreso en Chile, y con el mismo enfoque encontró trabajo nuevamente con una decoradora, hasta que surgió la necesidad de ir más allá de lo superficial. Como arquitecta, Lorena buscaba intervenir los espacios de forma integral, incluso a nivel estructural. Esa inquietud fue el punto de partida para independizarse y crear Espacio Gracia.
Hoy, con más de 13 años de trayectoria, su oficina desarrolla proyectos completos de principio a fin: desde renovaciones profundas, demoliciones, instalaciones sanitarias y eléctricas, hasta revestimientos, acústica, diseño de cocinas, clósets, baños, mobiliario a medida y, finalmente, los últimos gestos que dan carácter al espacio, como el arte y la decoración.
Su evolución ha sido precisamente esa: poder acompañar a los clientes durante todo el proceso. “Me interesa entender cómo viven, quiénes son, cómo se mueven en el espacio y en qué etapa de vida están”, explica. Más que imponer un sello único, su trabajo se define por un estilo contemporáneo y atemporal, donde el color cumple un rol importante y cada proyecto es distinto al otro, porque cada forma de habitar también lo es.


Inspiración desde la experiencia y la observación.
Más que referentes específicos, Lorena encuentra inspiración en las experiencias cotidianas: viajar, recorrer ciudades, observar la luz, el sonido, la acústica, las texturas y las atmósferas de los lugares. La naturaleza es otro eje fundamental, una fuente inagotable de paletas cromáticas y combinaciones que ya existen en equilibrio perfecto y que luego reinterpreta en sus proyectos.
También la inspiran los oficios y lo hecho a mano, así como las personas multifacéticas que cruzan disciplinas y lenguajes. Esa mirada integral es la que intenta trasladar a cada espacio que diseña.
Un proyecto que marcó un antes y un después.
Entre los proyectos más significativos de su carrera, destaca la remodelación de un penthouse de aproximadamente 600 m² en el sector de El Salvador con Providencia, realizada en 2021, en plena salida de la pandemia. Ubicado en un edificio de los años 50, el proyecto implicó enormes desafíos técnicos y logísticos, desde ascensores antiguos hasta la instalación de una grúa para subir ventanas.
Más allá de la complejidad, el foco estuvo en preservar el espíritu original del lugar. Se recuperaron pisos de parquet y madera de alerce, respetando la materialidad y el carácter del edificio, hoy revitalizado con vistas privilegiadas al Cerro San Cristóbal. Fue también un proyecto profundamente humano, basado en la confianza con los clientes, una relación que se mantiene hasta hoy.

Una mirada para las nuevas generaciones.
Para quienes sueñan con dedicarse a la arquitectura o al diseño, Lorena subraya la importancia de observar. “Hoy muchas veces se mira a través de una pantalla, pero no se observa realmente”, reflexiona. Entrenar el ojo, entender las proporciones, medir y cuestionar lo que parece obvio es, para ella, fundamental para desarrollar un buen proyecto, especialmente en interiorismo.
En la actualidad.
Actualmente, su oficina desarrolla remodelaciones residenciales en Vitacura, intervenciones en casas de los años 50 y proyectos inmobiliarios, moviéndose entre distintas escalas y tipos de encargo.

Favoritos de ATIKA.
Dentro del portafolio de ATIKA, Lorena trabaja frecuentemente con formatos 120 × 60 en paletas neutras, tonos grises y arena, así como porcelanatos con look mármol. También destaca los bricks tipo ladrillos, por su calidez, textura y capacidad de aportar carácter a los espacios.
Una arquitectura que entiende que los espacios no solo se construyen: también se transforman y evolucionan junto a quienes los habitan.